"Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos" dijo una vez Antonio Porchia y yo me atrevería a afirmar que esto es lo que pasa en Colombia.
Según las estadísticas más de un tercio de la población Colombiana somos jóvenes. A pesar de defender y respetar la democracia y los valores que ella conlleva, nuestra participación ha sido mínima y mediatizada en su real dimensión.
Los jóvenes somos agentes clave para el cambio social, el desarrollo económico y la innovación tecnológica, debemos vivir en condiciones que impulsen nuestra imaginación, ideales, energía y nuestra visión para que florezcan en beneficio de nuestra sociedad.
Hay dos opciones: o nos integramos a la sociedad que ya existe o, decididamente, la transformamos; es entonces en la toma de esta decisión que nos quedamos cortos, pero no porque no hayan metas o ideas para alcanzarlas, sino porque nos sentimos inseguros frente a las consecuencias que acarrearía violar los parámetros que enmarcan nuestro ambiente social y político, aunque para muchos no sean evidentes.
Durante muchos años, Colombia ha sido una paradoja en lo que a derechos humanos se refiere. Se conoce cómo una de las democracias más estables de Latinoamérica, con un grupo de gobiernos civiles elegidos democráticamente. Esto, sólo se ha visto interrumpido por una dictadura militar en los años cincuenta.
Los sucesivos gobiernos civiles se han comprometido públicamente a defender los derechos humanos y han adoptado medidas para crear mecanismos de salvaguardia para los derechos civiles y políticos. Sin embargo, tras esta fachada de estabilidad y democracia se oculta un país devastado por los conflictos internos y unos niveles de violencia estremecedores.
Pero no todo es indiferencia ni miedo; cómo resultado de varias campañas de concientización los jóvenes han empezado a demostrar cierto interés por temas políticos, por proponer estrategias o apoyar a quiénes, en su representación, se muestren comprometidos con proyectos que impulsen un cambio definitivo a aquellos aspectos que generan conflicto en la vida de muchos habitantes de la Nación.
"Prefiero una posibilidad de cambio incierta, a la garantía de que todo va a ser igual... ¿Continuidad de qué? ¿De desempleo, violaciones de los derechos humanos, chuzadas, narco y para política?" - Declara Estaban Alvarán, un estudiante de Comunicación Social y Periodísmo en el Politécnico Grancolombiano.
Con declaraciones cómo la de Alvarán, a través de la red social Facebook, muchos jóvenes han sido impulsados a manifestar su desacuerdo en cuánto a la situación que atraviesa el País, gracias a campañas llenas de ideas alternativas cómo la del candidato a la Presidencia por el Partido Verde, Antanas Mockus, quién declara que la educación es la base de todos nuestros problemas.
Por otro lado, entidades creadas por jóvenes y para jóvenes con propósitos políticos y sociales desarrollan proyectos con el propósito de formar futuro, incluyendo componentes cómo danzas, participación juvenil y medios de comunicación, formación empresarial para jóvenes y cómic y caricatura social y política, entre otros.
La marginalidad y las dificultades que encuentran a diario los jóvenes, son argumento para plantear la necesidad de la creación de espacios para que puedan expresarse libremente y crear conciencia acerca de sus diferentes problemáticas y realidades.
"Eso de que a los jóvenes no les interesa la política ni les importa el país es una inmensa falsedad, creada por mentes adultas perversas, que quieren negarles oportunidades de participación y opinión a los más jóvenes. Los y las jóvenes no pasan entero; las obras realizadas por ellas y ellos como resultado de diferentes proyectos son la demostración de ello".
Declara con orgullo Cindy Fandiño, una bogotana de 22 años que durante los últimos meses se ha dedicado a investigar y documentarse acerca de las campañas políticas de las que su País ha estado atiborrado en esta época de Elecciones.
Es por esto que programas cómo "Colombia Joven" que viene impulsando la estrategia "La juventud Colombiana de cara al Tercer Milenio" cómo medio para crear las condiciones y las dinámicas sociales que den agenciamiento a las políticas Públicas de juventud de manera que consoliden programas, proyectos y acciones a favor de los jóvenes, tienen cómo fundamento que el proceso de construcción de la estrategia parte de de la identificación de la situación y las características de la juventud colombiana.
Así que desde ahora, procuremos incorporar y reconocer aportes disciplinares a la comprensión de las identidades juveniles, consideremos análisis y discusiones vigentes tanto en las organizaciones juveniles cómo en los organismos gubernamentales y no gubernamentales recogiendo las expectativas y pretensiones de los mismo jóvenes.
De esta manera se podrían apilar ideas, experiencias, y proyecciones que le den significado, practicidad y orientación a las formulaciones programáticas nacionales y territoriales.


