En Colombia, el tema de la niñez y la maternidad, entre otros, han sido campo fértil para el planteamiento de toda clase de situaciones, por ejemplo, tomarla como base de puntos programáticos en las campañas políticas, invocar su mala situación frente a la sociedad como bandera demagógica de funcionarios tanto públicos como privados, y también, ¿cómo negarlo?, en estas elecciones vuelve a ser punto de partida de diagnósticos y programas serios que quieren ayudar sin ningún compromiso mayor que el de convertir a Colombia en un lugar más humano.

 Como algo no muy novedoso, en las campañas de los candidatos a Presidencia, Senado y Cámara 2010, hemos escuchado propuestas que nos citan a votar por quiénes, según ellos aseguran, serán los encargados de mejorar la situación de las madres y los niños en el país argumentando cuán conscientes son ellos de lo descuidado que este tema está, lo inmoral de esta problemática y ante esto lo único que los colombianos pueden hacer es depositar una fe casi ciega.

"Para muchos, los niños, son el futuro, o sea, son importantes cuándo sean grandes, eso es lo que tiene que cambiar; debemos enfocarnos en su formación desde temprana edad, debemos garantizar su calidad de vida..." declara la candidata al Senado, Gilma Jiménez.

Hay candidatos que argumentan que esta garantía empieza con el cuidado y las oportunidades que se le dan a la madre, por medio de las leyes que cobijan a las mujeres durante su periodo de maternidad.

Entre las leyes que avalan el porvenir de una madre y su hijo en la primera etapa de su vida se encuentra la Ley 755 de 2002, más conocida cómo "Ley María", que modifica el parágrafo del artículo 236 del Código Sustantivo del Trabajo, proclamando que:

"La trabajadora que haga uso del descanso remunerado en la época del parto tomará las 12 semanas de licencia a que tiene derecho de acuerdo a la ley. El esposo o compañero permanente tendrá derecho a ocho (8) días hábiles de licencia remunerada de paternidad"

Lo que para muchos significaría que una mujer, después de dar a luz, realmente se tomaría los primeros días dentro de su licencia de maternidad para recuperarse del trabajo de parto endosando salud para su futuro y el de su hijo.

Las Naciones Unidas proclamaron el 10 de diciembre de 1948 varios derechos humanos pertinentes a la vida y a la familia, entre ellos, el Artículo 25 dónde argumenta que  "La maternidad y la niñez da derecho a asistencia y cuidados especiales", convirtiéndose en la base de propuestas de candidatos políticos, de todos los tiempos, que generan gran expectativa pero que muchas veces dejan de ser   cumplidas a cabalidad y en muchos casos no son cumplidas en absoluto.

El día 07 de Enero, Emilce Díaz Robayo, una mujer de 33 años, madre de dos niños y cabeza de familia ingresó a laborar en la empresa Proveedora de servicios públicos AGAMA S.A. con un contrato a término fijo inferior a un año y un salario mínimo mensual.

Emilce empezó a desempeñar sus labores cómo secretaria general desde esa fecha, el día 04 de abril de 2009 informó a su jefe inmediata, Luisa Fernanda Prieto Hernández, gerente administrativa y financiera de la empresa, que se encontraba en estado de embarazo ante lo cual Prieto le respondió que debía seguir laborando de manera normal, que no se habría lugar a ningún inconveniente.

 La siguiente semana, la mujer, que respondía de manera cotidiana ante sus labores de secretaría general empezó a recibir memorandos por la no elaboración de tareas que no correspondían a su cargo; durante la misma semana recibió 4 llamados de atención, entre ellos, uno por faltar a su lugar de trabajo habiendo avisado que, debido a su estado de gravidez, se encontraba incapacitada y en una clínica.   

"Siguió la persecución y el acoso laboral, como consecuencia de haber informado mi estado de embarazo, como si fuera una falta gravísima, así seguí cumpliendo con mis funciones a cabalidad a pesar de los atropellos verbales de mi empleador hasta el día 30 de mayo de 2009". Declaró Díaz al Juez Penal Municipal de Reparto.

Mediante la Acción de Tutela que impuso en contra de AGAMA S.A., ella reclamó por su derecho fundamental al trabajo, la seguridad social, igualdad, debido proceso, salud, dignidad, protección de la mujer en estado de embarazo y derecho del que está por nacer, fuero materno.

"Además en mi caso, en particular, está claramente amenazado el mínimo vital, el cual se ha definido como aquella suma absolutamente indispensable para cubrir las necesidades básicas de educación, alimentación, vestuario y seguridad social y, sin la cual, la dignidad humana se ve afectada". Apuntó Emilce argumentando que su familia era de escasos recursos y no la podría ayudar con los gastos que ya tenía para la manutención de sus dos hijos.

Después de pelear por lo que ella creía y según las leyes consagradas en la constitución Colombiana Emilce logró ser reintegrada a la empresa, cómo secretaria en uno de los puntos dónde se desarrollaba un contrato y a partir del 04 de enero de 2010 comenzó sus labores cómo secretaria general de nuevo en las instalaciones de AGAMA S.A. y bajo el mando de la nueva gerente administrativa y financiera: Liliana Andrea Gómez.

Un organismo de carácter local es La Casa de la Mujer, dirigido por la socióloga María Eugenia Sánchez, ha consolidado progresivamente sus objetivos políticos, sus centros de intervención y actividades   para hacer material una propuesta de  lucha por hacer efectivos los derechos de las mujeres y contribuir al afianzamiento de la paz y la democracia en Colombia.

Esta organización nació el 8 de marzo en Bogotá, cómo una expresión del movimiento feminista en Colombia recogiendo los sueños, las experiencias y las utopías de las mujeres que pretenden cambiar sus condiciones de vida desarrollando programas de Acción Política y de Educación para la Democracia y el ejercicio de la ciudadanía de las mujeres.

Buscando generar procesos de concertación con otras organizaciones de la sociedad civil, con instancias gubernamentales y con congresistas para hacer más efectivo su accionar queda claro que aquí, como en buena parte del mundo subdesarrollado, se observa no pocas veces una gran indiferencia de la sociedad hacia este grupo de personas, cuyos derechos han sido tradicionalmente desconocidos y que, aunque ya existen entidades que tienen por objetivo el reconocimiento de una problemática que afecta todas las religiones, razas y clases sociales,  basta ver que la situación da pie para encabezados de primera pagina en diversos medios de comunicación, denotando que en Colombia, a diferencia de muchos otros lugares, se está construyendo el futuro sobre la base del sufrimiento de los más indefensos.